|||
Install Theme

|||

| .

Mi primer crisis emocional involucró: la soledad que sentí cuando los que consideraba mis amigos simplemente decidieron darme la espalda. La tristeza, tal cual, porque te golpea de lleno la noticia de tu mamá sufriendo cáncer, y no alcanzas a entender por qué le pasan esas cosas a personas que no lo merecen. La traición de ver cómo alguien que decía amarme, y demás palabras bonitas, decide que es una buena idea meterse con alguien más mientras eramos una pareja. Y finalmente, la confusión de no encontrar mi camino en la vida, de no sentirme pleno ni satisfecho con lo que estaba haciendo.

Ahora me doy cuenta que esa vez desperdicié valioso tiempo pensando que podía con toda la carga, solo, hasta que me dio miedo caer en cuenta de todo lo que estaba pensando, cuando me sentí exhausto de que por mis propios medios solamente me hundía más y más, impotente de no conocer cómo podría hacerme sentir mejor.

A partir de ahí entendí mucho, pero también se arraigaron miedos como quedarme en el intento o perder personas importantes. De hecho fue la época en la que me volví más solitario, cuando me convertí en una persona fría y aunque siempre había sido directo, ahí fue cuando empecé a ser cruel, buscando no crear vínculos nuevos, porque en mi cabeza pensaba que así no sufriría pérdidas de nuevo. Citas de terapia no me hicieron cambiar mucho, en teoría ese era mi escudo ante las posibles desgracias, sin embargo me hicieron entender que bajar esa barrera con personas que valían la pena estaba bien.

Y entonces vino la oleada de estupideces seguidas: la deslealtad del que fue un gran amigo. El ser un pendejo al que le estuvieron viendo la cara más de un mes… Llegó el “no mereces esto” de una relación que a mi parecer era estable, nada del otro mundo, ni se destacaba de anteriores, pero sin duda cala cuando cae una sorpresa así. Y todo quedó coronado con el haber sido usado, literalmente, porque no hay otra forma de describirlo, usado mientras aparece alguien más, o en este caso “usado mientras mi ex se da cuenta que me extraña y deja a su ex”, lo peor que fue por una persona con la que realmente había un entendimiento, cariño de años, todavía me acuerdo de las palabras que usó luego de haberse distanciado por segunda vez: “tú no aplicas para el olvido que incluye el para siempre, estás, vas y vienes, pero siempre estás presente. Me aterra la idea de que te alejes, por eso quiero que te quedes.”

Y es que véanlo de esta manera, por primera vez alguien expresó que no quería perderme. Mantengan eso presente, no lo olviden.

Claramente todo eso ya no me molesta, pero a los analistas, psicólogos y psiquiatras les sirve como parámetro para saber por qué me comporto ante la vida de cierta manera. Si les soy honesto, creo que todas esas veces, aún sumadas, no le llegan ni a los talones a lo que estoy pasando, sintiendo, o saliendo, como lo queramos ver, justo ahora.

Luego de mucho pero mucho tiempo me dieron ataques de ansiedad, y no de esta supuesta “ansiedad” que muchos necesitados de atención mencionan, de la que llega y te descontrola, la que te hace perderte e incluso duele. La que te obliga a llorar y gritar por desesperación, la que te silencia de repente y hace que las ideas te empiecen a atormentar, la que hasta a ti mismo te da miedo. A ello sumemos el hecho de no sentir nada, pero tener una especie de granada dentro, no encuentro una buena comparación para hacerlo más entendible, pero es como mezclar todos los colores para crear negro. Ni siquiera se sentía tristeza, era más bien vacío, es irónico pero es horrible no sentir nada, y aún así tener todo encapsulado dentro, porque sabes que es cosa de tiempo para que salga a presión y termine por destrozarte.

Por primera vez me hicieron enfrentar algo que estaba ahí, que honestamente no consideraba relevante, era más como una idea vaga, no una idea, más bien un sentimiento irrelevante. Y me derrumbó, de verdad, me deshizo aceptar la idea de saber que no soy suficiente para que alguien me quiera mantener en su vida, y no de la forma familiar o los amigos de siempre, sino esas relaciones con personas que eliges mantener pero que en momentos difíciles deciden dejarte atrás, llegan a niveles hirientes muy profundos, y aún así aguantas porque realmente no los quieres perder. ¿Se acuerdan lo que les dije que no olvidaran?… es ese acto de bajar todo el orgullo, coraje o demás sentimientos negativos, para dejarle saber a alguien lo importante que es en tu vida y el lugar que ocupa en ella.

Por eso aquella vez solamente me quedé en shock, no generé algún sentimiento profundo o importante, simplemente no entendía cómo alguien que te dice eso, de un día para otro decide ignorarte para reintegrar a alguien más. Me parece un acto sumamente inhumano, que provoca que te sientas minúsculo.

Me rompió el hecho de nunca ser lo suficientemente importante para que alguien no me deje ir a mí, porque siempre soy yo el que en los momentos más dolorosos busca para mantener, para sacar a flote algo, para no dejar.

Y llegaría una segunda vez, en un momento frágil, de esos donde piensas muchas cosas y realmente esperas que la otra persona te tome de la mano y te pida confiar en ella… y fue todo, literalmente todo, porque quien lo hizo no va a alcanzar a entender ni sentir lo mucho que significó, cuando sin esperarlo, me mandó aquel mensaje diciendo que estaba orgullosa de mí, porque pude sentir el tener a alguien respaldándome en absolutamente todo, o un audio de casi 20 minutos donde buscó calmarme y con toda seguridad me dijo que quería estar conmigo.

Para cualquier otra persona, relación, o lo que sea, estas dos situaciones podrían ser mínimas, incluso algo que viene por default en querer a alguien, para mí fue un acto de “ya está, tírate y listo”. Fue el hecho, por lo que habíamos pasado, de confirmar que finalmente alguien no quería perderme, que alguien sí amaba esto que soy, este pequeño caos que no todos entienden.

Porque estoy harto de ser yo el que salve, harto de reconstruir, de retener, de buscar, de hablar… Estoy cansado de ser yo el que sostiene, el que dirige, el que lidera, el que propone. Porque había encontrado un lugar donde pertenecer, donde quedarme y no esperar el mañana, solamente sentir la felicidad de no preocuparme por perderla, de sentirla, valorarla y ya. Porque era un todo, y me hacía sumamente feliz, con todo lo malo que puede haber en el día a día, pero siempre había un pequeño halo de felicidad.

Porque por eso jamás va a alcanzar a entender lo mucho que me lastimó el llegar a mi cama, escuchando nuestras playlists, editando nuestras fotos y que de repente todo se sintiera tan falso. Estaba harto, en serio harto de sentirme reemplazable, de sentir que soy algo que pueden hacer a un lado y fingir que no pasó nada, de sentirme algo por el que ni siquiera vale la pena intentar, de sentir que soy insuficiente. Y por eso me dolió tanto la forma, el hecho de que involucrara cosas que no tenían nada que ver, la incongruencia, el que haya vuelto nuestras maneras en algo unilateral. Que se haya querido despedir con un “léelo hasta que llegues”, como diciendo “bueno, cierra los ojos y los abres en una hora”, pero pasando esa hora ya no estuviera… un vil abandono.

Porque al final en lo que siempre se distinguió fue en separarse de las anteriores, en valorar todas esas cosas pequeñas para muchos, pero que para mí tenían una carga emocional enorme: mis canciones, mis mensajes cursis, un tweet, una carta, un “buenos días.” Porque siempre me cuido, se preocupaba por mí, por nosotros. Realmente le importaba lo que hacía, lo que no, lo que me molestaba, lo que me gustaba, se preocupaba por quitarme traumas, por hacerme sentir seguro, por cobijarme, aunque se escuche tonto, pero así era, me daba ese cobijo emocional cada noche, con cada “Buenos días, amor” o cada “me tienes súper enamorada de ti, no sabes lo feliz que me haces.”

| | .

“Sí tenemos química”, fue lo que dijo después de darnos un beso… no era química, era amor, esa unión que apareció cuando los dos conectamos en distintos niveles, diversas capas y varias emociones.

- No quiero dar un mensaje optimista, un ejemplo a seguir, o flores y glitter adornando una historia… Es más un regaño, es señalar con el dedo a la mentira, a la frialdad, algo que necesitaba hacer, un texto más de lo que escribo como terapia y desfogue. -

Es difícil hablar del amor sin que se remita al lado cursi, al romántico, a lo soñado, estamos tan acostumbrados al bombardeo idealista que prácticamente con cualquier persona nos conformamos. Sentimos un mínimo entendimiento con alguien y nos vemos totalmente enamorados, especiales, le expresamos todo lo común, lo que hemos escuchado de otras parejas porque “se oye bonito”, algunos hasta repiten lo que antes le dieron a un ex, hablamos por hablar aunque nunca nos hayamos acercado en lo más mínimo a la verdadera connotación de las palabras.

Por eso es que el peso de “querer”, “adorar” o “amar” se ha vuelto tan banal, para algunos. Se dicen por decir, sin sentirlo, sin estar conscientes de la carga, responsabilidad y compromiso que conlleva dejárselo saber a alguien. Porque no es un “buenos días” que puedes gastar por amable, no es algo renovable, no nace diariamente. Esos términos, esos enormes pilares no se encuentran ni se forman con todos. Esos sentimientos se traducen a exposición, a vulnerabilidad, a entrega, a honestidad, a saber que te pueden romper en cualquier momento, y aún así no te importa porque se trata de esa persona, no es alguien que encuentras a diario, es única,

No profundicemos en el mundo y problemas internos de cada uno, porque aquí es donde podríamos sacar incisos e incisos en contra de la importancia que le damos a otra persona en términos de pareja. Mejor optemos por plantear un lineamiento regular, un promedio general: Nos solemos conformar con alguien que nos miente sobre sus gustos, buscando asombrarnos para lograr algún tipo de click, y lo perdonamos estúpidamente cuando sabemos que nunca estuvo interesado en ellos. Convertimos el sentimiento igualitario en mediocridad en base a elementos externos. Preferimos lo efímero, lo casual, lo que fácilmente se puede dejar atrás, o lo altamente obsesivo. Permitimos manipulación para erróneamente no dejar de creer que a alguien verdaderamente le importamos, incluso llegamos a hacer cosas que no queremos, que no sentimos correctas. Nos limitamos a un entendimiento físico, ignorando por completo la unión interna, la que hay más allá del cuerpo. Nos dejamos ir cuando una casualidad aparece, cuando nos gusta el cabello de alguien, cuando nos habló bonito o disfruta la misma película que a nosotros, cuando nos puso atención o nos dedica una canción que ni siquiera viene al caso, pero qué importa, suena a “que le gusto”, cuando la realidad es que no conocemos nada de la otra persona. Nos enamoramos de una vaga idea superficial.

Nos lastimamos y moldeamos al guardar la parte más real de nosotros para que el otro no se vaya. Aprendemos cosas para satisfacerlo, pero no porque queramos, sino para erradamente retenerlo, para no volvernos reemplazables, para no sufrir el rechazo. Convertimos los momentos especiales en la monotonía diaria, los menospreciamos, los volvemos típicos. Nos sentimos capaces de poder ser un salvavidas, cuando nosotros nos estamos ahogando. Nos convertimos en la costumbre, nos echamos para atrás en los momentos de quiebre, soltamos como si se tratara de cualquier cosa. Demeritamos lo que somos y lo que sentimos. Incluso preferimos lastimar, herir, ocultar, mentir, o someternos antes de sufrir.

Tomamos lo que vemos, lo que funciona en otras parejas para parchar la ausencia de lo propio, y es que resulta que eventualmente nunca creamos nada entre dos. Nos fijamos en lo externo y nos adaptamos erróneamente a ello, no somos nosotros en su estado más puro, no nos compartimos, fingimos, aparentamos, por eso engañamos y después fingimos arrepentirnos.

Nos volvemos parte de una corriente, del tiempo, avanzamos sin darnos cuenta que no estamos sintiendo, empezamos a voltear a otros lados, pasamos por alto y le restamos importancia a lo incomprensible que es entregar buena parte de lo que eres con alguien, y viceversa. Generamos escudos dentro de la relación, desfogamos todo en peleas continuas, frustración, hartazgo, aburrimiento. Nunca llegamos a conocer la esencia de la persona, la bloqueamos, nos resguardamos… no nos interesa.

"Hay muchas más personas”, es lo que estúpidamente nos solemos decir para generar un falso orgullo que nos muestre bien. Suplimos la ausencia de uno con otro, y vendemos exactamente la misma idea, falla, se termina, y empieza el ciclo de nuevo.

Y no duele, por supuesto que no duele; arde, enoja, desespera, pero por perder el confort en el que estábamos. Por eso es fácil maquillar un nulo sentir con una cara feliz, con palabras simples. No es sanidad emocional o equilibrio mental, no es saber dejar ir y perdonar, es que simplemente no estuvimos, no conectamos, no sentimos, y nos engañamos diciendo que así es el amor, cuando en realidad lo podríamos dejar en mero cariño, compañía nada más.

Estamos por estar, andamos por andar. Buscamos justificaciones a todo, a lo difícil, nos forzamos sentir donde simplemente no hay nada, ¡ah!, pero tienes a la novia más guapa de la fiesta, y trasladamos todo bienestar a ello, a la superficialidad que los demás reciben. Queremos un cuento de hadas y nos olvidamos que la unión con alguien no es tan fácil como en esas historias.

Y cuando nos separamos, nos giramos a intentar analizar pequeños detalles y muestras de cariño: “sí me quería”, “nos veíamos bien juntos”, “me regaló tanto”… pero nunca volteamos a lo más profundo.

He vivido mucho de lo anterior; tanto del lado del receptor como del lado del emisor, como escucha y consejero. Y después de un tiempo de cariño, de malas relaciones y decisiones, donde aprendes, sí, pero también se vuelven irrelevantes, donde es fácil reponerse. Después de ser pendejamente el escudo humano para una mujer en lo que su ex reaparecía… decidí no confiar más, me cansé, me aburrí, entendí mucho de ello y afiance una ideología que había formado años atrás. Por supuesto que no me tire al drama y a la ruptura, simplemente dejé de buscar, decidí conocer, pero también decidí no forzar, dejar pasar y que así lo hicieran conmigo.

Comprendí que el amor no es simple, no pasa como cualquier brisa, no se encuentra en un refri, no se compra, no se busca, llega, y no con cualquiera. Es algo que rompe, un encuentro que no encaja con la inmediatez del entorno, algo que no entendemos de principio, que no corresponde a nuestro mundo, al menos al que habitábamos hasta ese momento. Es un suceso que divide todo en un antes y un después, que nos altera. Es entropía; una energía que no puede ser utilizada de nuevo, es el dictamen de dirección, “la flecha del tiempo.” Es una muestra de coraje y valor, de aceptar sentir con alguien, y que ese alguien sienta contigo. Sentir… un ardor, una parálisis, algo que te aleja de la cordura.

El amor no es bonito, es hermoso pero también duele, y duele un chingo.

“El amor se inicia siempre con un encuentro. Y a este encuentro yo le doy estatuto –de alguna manera metafísico– de acontecimiento, es decir, de algo que no ingresa en la ley inmediata de las cosas”, dicho por el filosofo y novelista Alain Badiou. Ahí es cuando alcanzas a entender la carga emocional de Werther, de Goethe, o el dramatismo de las cartas de Beethoven a Antonie Brentano.

Y llegó esa ruptura.

| | | .

Antes de seguir, créanme que no es como las películas donde un momento extraordinario te marca, donde intercambian miradas y se ven juntos para toda la vida, y ésta se llena de flores con un camino de arena tibia para un viaje placentero, nada de eso; te hace tambalear, ocurre de la manera más normal, más extraña, confundiendo señales, hablando de publicaciones, de extraterrestres, de series. Sientes que no le interesas aunque tú ya generaste una atracción hacia sus gustos algo distintos a los tuyos, ni siquiera buscas aprender sobre su banda para impresionarla, solamente escuchas y disfrutas. Te muestras real. Y ella siente que no te interesa por tus monosílabos, cuando en realidad estás en extremo preocupado por no decir algo extraño, aunque irónicamente a ella no le interese parecer una cosa rara comentando teorías y conspiraciones que la podrían tachar de loca. Es su lado real.

Congenias, te sientes libre de no aparentar algo que no eres, de no levantar el pecho y mostrar todos los colores, incluso eres incapaz de verla a los ojos porque su mirada es fuerte, caída, pero impone, y aún así te encanta, no sus ojos, no el color, no sus pestañas o las ojeras que no pasan desapercibidas, te encanta su mirada. Y ves su fascinación por escucharte, cómo levanta la cara cuando quiere poner atención, y cómo nota tu nerviosismo, pero se entienden, se acompañan. Se quedan solos y te estás muriendo de nervios cuando eso ya no te pasaba. Descubres la mueca cuando algo le desagrada, o la que precede su risa por alguna tontería. Ves cómo se sonroja, la manera en la que baja la mirada cuando siente pena. Conoces cómo siempre está tocándose los dedos de las manos, la ves poner atención a la música, mover la cabeza, gritarle a sus amigos, y exponerse al peligro por querer estar más tiempo contigo.

Hablan, se escuchan, se platican, muestran un honesto interés en saber más, en ir más allá de lo que todos conocen, no quieren quedarse en la media, en el montón, desde ese momento parecieran sólo querer quedarse. Te cuenta cosas que no le dice a nadie, que te ponen en perspectiva lo que fue y es para su gente, situaciones que hacen que entiendas el concepto que tiene de sí misma, que dan el primer paso para tú también abrirte, para que te sienta, para que aunque no lo entienda del todo, sí sepa quién eres y por qué.

Se narran sus victorias, también las derrotas, su lado más cuerdo, y el más psicópata, sus momentos más altos, y se recuerdan las versiones que fueron cuando estuvieron más allá del suelo. Lo mejor, lo bueno, lo malo y lo peor, todo queda claro, no ocultas ninguna de tus facetas porque sientes que encontraste algo, y no te adelantas, no idealizas, ni siquiera le pones un nombre o descripción, ella eventualmente se encarga de inconscientemente hacerlo.

Identificas las palabras en las que se traba, su respiración cuando está a punto de dejarte saber que te quiere, sus emojis favoritos, sus muletillas, te adelantas a lo que te va a decir, y ella comienza a usar “sabía que ibas a hacer eso”, empiezan a memorizar sus gustos, comienza a querer tu lado más odioso, el más intenso y tú el de ella, se vuelve un acompañante en esos pequeños logros que para ti son todo, y tú no la dejas sola en sus momentos más tristes. Eres un amante silencioso de las reseñas escritas en el Tumblr que nunca te pasó, te sientes un niño al que le están contando un cuento cuando te mostraba sus nuevas fotografías, y la admiras, incluso sientes envidia creativa por no tener ese talento que ella sí, y buscas que lo siga trabajando porque de una u otra forma eso se vuelve motivación.

Te bromea, le respondes de la misma manera y por supuesto que te coronas campeón, pero el orgullo no la deja admitirlo. Se comienzan a importar, a preocupar, a extrañarse.

Te menciona constantemente que es la mejor con palabras que se van al cabo de horas, usando comparaciones con otras mujeres, pero nunca se da cuenta que sin querer, diario te lo recuerda por la forma en que te habla, por su risa, porque logra que seas con ella como nunca fuiste con nadie, por lo que hace, por lo que crea, por cómo transmite su pasión, por sus discusiones para defender lo que ama, por sus travesuras fallidas, por las canciones que gastó en ti, y aquellas que aceptó de parte tuya, por tomarse el tiempo de darle play a algo que en su antiguo mundo jamás hubiera escuchado, porque te convence de retomar actividades, de reencontrarte con tus pasiones, de ver cosas nuevas, de escribir pensando en ella. Porque logra todo con una palabra, con un audio lleno de onomatopeyas, con esperar a hablar contigo de madrugada, con sus tweets donde no te menciona pero espera que los leas.

Aún así sigues pisando precavido, no lo cuentas aunque te mueres por hacerlo, y por supuesto que aunque lo escondas los demás lo notan… sólo lo hablas bajo, “jinx it”, es el término en inglés para describir que no quieres que nada le traiga mala suerte. Nota algo en ti, un temor, desconfianza, se lo aclaras aunque indirectamente eso la desposiciona a ella, y a pesar de ello, se encarga de mencionarte lo diferente que es, lo distinto que son, lo que quiere, lo que siente, lo que significas, lo que tienen.

Y pasas de conocer su comida, banda, película, aroma, libro y color favorito, a conocer sus miedos, sus sueños, sus problemas internos, lo que le duele, lo que la preocupa. Se entienden, porque se vuelven compañeros, mejores amigos, una pareja. La disfrutas feliz, pero aprendes a quererla triste, ansiosa, enojada, decepcionada o alterada por sus hormonas. Conoces sus celos, lo que aborrece, genera un odio inexplicable a tus exnovias, y empiezas a cuidarla de distintas maneras. Comparten películas y a mencionarse en ellas, se ríen de momentos históricos en la vida de Internet, los entienden y se carcajean.

Te enamoras de los lunares de sus manos o el de su entrepierna, disfrutas cómo se eriza su piel al pasar por su cuello, el aumento de respiración al besarla, o su fascinación por sentir tu brazo rodeándola.

Memorizas su olor, el cambio de color de su cabello con el sol, la cara de disfrute cuando está comiendo, la forma en la que pone su mano sobre la mesa para que la tomes, su nula precaución al tomarte fotos a escondidas, y admiras la manera que tiene de observar su alrededor y guardarlo para ella. Porque una noche mientras hablan, te das cuenta que si pudieras regresar en el tiempo con ella acompañándote, querrías poder vivir a Queen en Wembley, y discuten sobre el mejor solo de batería en la historia de la música. Te aclara la diferencia entre horror y terror, y lo disfrutas, porque de alguna u otra forma te está enseñando lo que es ella, una pequeña enciclopedia de datos andante, como tú en cultura popular, pero ella en algo mucho más exquisito.

Disfrutas su talento innato de aprenderse diálogos de las películas menos esperadas, y amas su facilidad por retratar historias en una fotografía. Compartes con ella el gusto por el labio inferior al momento de besar, descubres cómo recargarte en su espalda para sentir su respiración, cómo se mueve, cómo se acomoda a tu lado, cómo levanta la boca y las cejas cuando está disfrutando. Y ella te hace saber que escucharte es lo mejor, que oír tus historias le parece fascinante, te das cuenta que pueden hablar y comentar cualquier cosa, literalmente, todo, y nada lo van a dejar al aire, porque en algún momento hay un interés honesto entre ambos.

Pero también eres consciente de todo lo que hay en contra, porque hay días donde lo ves imposible, donde te sientes débil y piensas tirar la toalla, porque no hay historias color rosa, porque cuesta, porque lastima, porque es ahí donde entiendes que dejó de ser irrelevante, que ya salió del límite de lo “olvidable”, de lo que se puede ignorar… es ahí donde te das cuenta que finalmente formaste un “nosotros”, donde “Amor” se vuelve sustantivo y se lo regalas a ella, porque aunque te encanta su nombre disfrutas más llamarla de forma especial, porque sólo tú le puedes decir así y con ello confirmar a diario que es única. Porque te volviste fanático de su manera de expresarse, de su lado cursi, su lado hater, su inteligencia, su sensibilidad, su inocencia, su maldad, su forma de querer, su manera de hablar cuando se está quedando dormida o se pone nerviosa, su rage por el tráfico, su voz recién levantada. Porque sabes cuando su “no tengo nada” es todo, y conoces cuando miente porque es la peor diciendo mentiras, siempre se termina riendo por nervios.

Porque sin lentes es la más sensual, y con ellos se vuelve la más bonita de todas… Porque te encanta cómo ama un nosotros, cómo lo cuida, cómo lo mantiene. Porque se vuelve una de sus películas favoritas del año, la melodía de fondo después de la pasión física, porque entiende tus tonterías y tú las de ella, porque son unos nerds de los videojuegos, y unos grotescos hablando porquerías. Porque de pronto se convierte en 110 canciones y agregadas, y no todas son piezas cursis, son canciones que la describen, que guardan musicalmente la manera en que la ves, la forma en la que la sientes, en la que la piensas, lo complicado, los momentos oscuros, lo que son juntos más allá de la media romántica.

Porque finalmente le puedes decir con toda seguridad y transparencia que esa persona que la ama eres completa y absolutamente tú, con tus fallos, con tus aciertos, pero tú. Porque eso es, la amas y ya.

Porque sin querer usaron la obra de alguien más para hacerla suya. Porque tienen sus curiosidades, sus datos, sus pendejaditas que a otras personas no les interesarían. Porque siete horas se invierten en muchas cosas, y ustedes las gastaron hablando y viéndose en una pantalla. Porque se vuelven un número especial, y porque ella lo hace presente cuando menos lo esperas.

Porque teniéndola al lado del coche o del otro lado de la bocina del teléfono, la sientes exactamente igual. Porque no les importa ser los más melosos, y molestarse a los cinco minutos de mandarse un beso. Porque se aborrencen al sacar ese lado cursi, pero lo finalizan con un “no importa porque sólo es contigo.” Y sí, te corrobora que solamente hace ciertas cosas contigo, con nadie más, sólo contigo. Porque se vuelven exclusivos, especiales, se privan de mostrarle al mundo una parte que sólo quieren dejar para ustedes, y se motivan a mostrarle ese lado que los llena de orgullo del otro, y sabes que no necesitas voltear a otro lado porque todo está ahí. Porque aunque la vida sea pesada, cansada e inexplicable, todo se olvidaba al escuchar su emoción contestando tu llamada.

Porque quieres formar una historia con ella, porque comienzan a divagar pensando en regalos, en colores, en colecciones. Porque amas que sueñe, y quieres que realmente logre todo lo que se propone, buscas que haga más, que cree, que exponga, que vaya a donde tenga que ir pero sabiendo que va a ser esa escritora y directora de la que ya viste destellos. Porque dentro de todo, encuentras pequeños detalles que pudieron no existir: Dolan, un viaje que no querías hacer, extraterrestres, nula ansiedad social, un mezcal que no encontraron… Porque odias sus palabras y ella tu pronunciación, porque odias que se enoje por nimiedades y ella tu malinchismo, porque te caga que la manipulen y ella que te cierres, porque no puedes con su banda y ella no puede con tu rapero, pero aún así, tomaron eso y formaron algo nuevo, algo sólo para los dos, porque finalmente se cumplió la regla de ser contrarios en la superficie, pero similares en el interior. Porque coexisten.

Porque se vuelve tu persona, y porque ya no concibes apartarla de tu vida… No en el concepto poético de sentimientos comunes que todos dicen sentir, que todos se jactan de vivir y fingen entender, no, sino en el parámetro más real y más abierto en el que has estado, donde aceptas y comprendes los pros y contras porque se trata de ella. Es así como finalmente entiendes el significado de una relación, de compartir tanto con alguien, de sentir no mucho, ni poco, sólo de realmente sentir. Porque te abraza como si su vida dependiera de ello, y tú la ves como nunca viste a nadie, y no te lo puedes guardar. Porque trasciende el nivel físico y químico, porque va más allá de la oxitocina, del momento, de la emoción.

Y te acrecenta, te hace sentir que puedes con todo, el más talentoso, la mejor persona… pero también te rompe porque no alcanza a dimensionar todo lo que significa para ti, y aún en esos momentos oscuros, inexplicablemente es capaz de hacerte reír, de calmarte, de darte luz para apagar todos esos monstruos internos.

Porque se admiran, porque se conocen, se escuchan, se entienden, se hablan, se motivan, se apoyan, se esperan, porque permanecían uno del lado del otro. ¿Porque realmente cuáles eran las posibilidades de encontrar a alguien así de la manera más inesperada?… y se encontraron, dentro de millones, se encontraron… y te encontraste conmigo y yo contigo.

Porque nada es perfecto, porque es difícil conformarse con algo menor… Porque odio que busques volver tan normal todo lo que hicimos especial, y pretendas hacer parecer todo tan irrelevante, como si lo pudiéramos repetir exactamente con alguien más mañana, sentir lo mismo, hacer lo mismo… dejarnos atrás.

Porque no es el hecho de dejar de ser una pareja, es el hecho de que la persona en la que más creía y confiaba, mi compañera, mi novia, mi mejor amiga… haya traicionado eso, que haya replicado conmigo lo que alguna vez sufrió con otras personas. Y que a pesar de ello, sigo pensando y sintiendo lo que te dije la última vez que me escuchaste, cuando muy roto pudiste hacerme reír.

It turns out hell will not be found within the fires below, but in making do and muddling through, when you’ve nowhere else to go. But then I remember you and the way you shine like truth in all you do.

Some days I wake up dazed and I don’t know where I am. I’ve been running now so long I’m scared, I’ve forgotten how to stand and I stand alone. But then I remember you, and the way you shine like truth in all you do.

Love is about the changes you make and not just three small words. And then I catch myself, catching your scent on someone else in a crowded space and it takes me somewhere I cannot quite place. The way I tend to be.

(Source: v-o-i-d, via v-o-i-d)

(Source: v-o-i-d, via v-o-i-d)

(Source: kevintrageser, via 4quads)

mxdvs:
“Tattoo by Mirko Sata
”

mxdvs:

Tattoo by Mirko Sata

(Source: mxdvs)

(Source: Spotify)